A pesar de la naturalidad de la sexualidad
humana, su falta
de consideración en este grupo podría estar
sustentada en la existencia de prejuicios y/o erróneas creencias en relación a la sexualidad,
más aún cuando se
trata en personas
con discapacidad. En
el caso de las
personas con déficit
intelectual, al recibir tal etiqueta, en principio por la disminución en su capacidad
cognitiva y adaptativa,
reciben el mismo
nivel de déficit
en lo sexual
y afectivo (Clemente, 2000),
sin embargo esto
es discapacitar doblemente y
negar los derechos sexuales
básicos.
La
sexualidad es fundamental para el desarrollo y ajuste
de la personalidad de cada individuo por
lo tanto, todas
las personas la
poseen y tienen
la oportunidad de
vivirla a su manera . por medio de la vivencia de la sexualidad permite aceptarse
a sí mismo/misma,
vivir a plenitud, apropiarse
de su cuerpo
y tomar sus propias
decisiones con respecto
a él. Partiendo de
esta definición podemos
ver que la sexualidad no
se aparta de las personas con discapacidad, sino que forma parte integrante en ellas.Al ser
la sexualidad tan
importante para el desarrollo de
la persona, se hace necesaria
la educación sexual
para toda la población, la cual
ha de iniciarse desde edades
tempranas sin hacer
distinciones por condición social,
física o mental.
De acuerdo con Baxley y Zendell (2005) en su manual “Sexuality education for children and adolescents with deve-lopmental disabilities: an instruccional manual for parents or caregivers of and individuals with developmental disabili-ties” [Educación de la sexualidad para los niños y los adolescentes con inhabilidades de desarrollo: un manual del instruccional para los padres o encargados de los indi-viduos con inhabilidades de desarrollo], la educación sexual para niños, niñas y jóvenes con algún tipo de discapacidad debe centrarse en los siguientes tópicos:
Reconocimiento de las partes de su • cuerpo, utilizando el nombre correcto de cada una de esas partes.
Comprensión de la diferencia entre • hombres y mujeres.Comprensión y expresión de sus cambios emocionales.
Comprensión e importancia de la higiene personal
Autoestima.
• Autocontrol.
• Derechos de sí mismo y de los demás.
Nacimiento de un bebé.
Abuso físico y sexual. Infecciones de transmisión sexual.
Afectividad, entre
otros.
Es muy importante dejar claro que no existen diferentes sexualidades, es decir que no hay una sexualidad específica para los niños/niñas, los adultos/adultas o de las personas con discapacidad; sino que la sexualidad es una sola: la sexualidad humana, la cual se manifiesta de diversas maneras según las etapas de nuestra vida. Por lo tanto, podemos concluir que todos y todas somos seres sexuados y en consecuencia, ésta forma parte integrante a lo largo de la vida. Por lo tanto se concibe a la persona con discapacidad, como un ser sexuado con derecho a vivir su sexualidad a pesar de su condición física y/o mental.
Inicio de la educación sexual para los niños, niñas y adolescentes con discapacidad
Tal y como se ha mencionado anterior-mente, la educación sexual es fundamental para el desarrollo de toda persona, por lo tanto, ésta debe iniciarse desde edades tempranas, desde que el niño/niña empieza a gatear, caminar, a asearse de manera independiente, al ingresar a la edad pre-escolar, al iniciar con sus primeros cuestionamientos sobre el tema o durante la adolescencia.Cada uno de los modelos que se presenten a lo largo de su desarrollo, serán fundamentales para tomarlos de ejemplo para crecer; por lo tanto, los adultos deben orientar su aprendizaje hacia espacios que le permitan vivir la expresión de su sexualidad de manera saludable, así como establecer habilidades sociales adecuadas de acuerdo a su edad naturalidad de la sexualidad humana,
Código de la Niñez y la Adolescencia. (s.f.). Título II.
Derechos y Obligaciones. Capítulo IV. Derecho a la Salud. Artículo 55-
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Meresman, S. (2011). Es parte de la vida. Material de apoyo sobre educación sexual y discapacidad para compartir en familia.
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