Actualmente los adolescentes inician sus relaciones sexuales a más temprana edad trayendo con ello diversas consecuencias entre ellas un embarazo no deseado. Este evento produce riesgos a nivel social como lo son familias monoparentales, mayor deserción escolar, desempleos o empleos mal remunerados, alta proporción de hijos ilegítimos. Repercute también en la salud de la madre y el recién nacido, aumentando el riesgo de morbimortalidad de ambos, y más aún cuando el embarazo se produce en cercanías de la menarquía.
Las medidas preventivas están orientadas a tres niveles: a prevenir el embarazo, a prevenir los riesgos cuando la joven ya está embarazada y al control de la evolución del niño y sus jóvenes padres.
Según la OMS la adolescencia es el período de la vida en el cual el individuo adquiere la capacidad reproductiva, transita los patrones psicológicos de la niñez a la adultez y consolida la independencia socioeconómica; esta etapa fija sus límites entre los 10 y 20 años.
La adolescencia constituye un período de la vida donde ocurren una serie de cambios con rapidez vertiginosa que se reflejan en la esfera anatomofisiológica, social y cultural.
El embarazo en la adolescencia es una crisis que se sobre-impone a la crisis de la adolescencia. El embarazo irrumpe en la vida de las adolescentes en momentos en que todavía no alcanzan su madurez física y mental, y en ocasiones con circunstancias adversas como son las carencias nutricionales u otras enfermedades, y en un medio familiar generalmente poco receptivo para aceptarlo y protegerlo.
El embarazo no planeado en una adolescente puede provocarle serios trastornos biológicos, sobre todo si es menor de 15 años. Además de repercutir sobre su esfera social, se interrumpe el proyecto educativo y surge la necesidad de ingresar prematuramente a un trabajo, generalmente mal remunerado. La censura social sobre la adolescente y su familia se hacen evidentes, se desencadenan matrimonios apresurados que generalmente no duran con las subsiguientes repercusiones sociales, económicas personales y sobre la salud de los hijos.
Desde la perspectiva sociocultural, la
adolescente embarazada limita sus oportunidades de estudio y trabajo, puesto
que la mayoría de ellas se ve obligada a desertar del sistema escolar, quedando
la adolescente con un nivel de escolaridad muy bajo que no le permite acceder a
un trabajo digno que le permita satisfacer, al menos, sus necesidades básicas.
Esta situación se ve agravada por su condición de madre soltera en que la queda
la mayoría de estas adolescentes, debido a que la pareja es generalmente un adolescente
o joven que no asume su responsabilidad paterna, lo que provoca una situación
de abandono afectivo, económico y social en la madre y el niño.
El embarazo en la adolescencia constituye un problema de salud a nivel mundial, por las complicaciones y riesgos que implica para la madre y el niño, así como por su repercusión social, considerándose más del 80 % como embarazos no deseados o no planificados y provocados por la práctica de las relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos y producto de una relación débil de pareja.
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